Se acabó lo que se daba

O así es como me gustaría poder introducir alguna vez mis pensamientos a alguien.

Soy incapaz de terminar con ello, bien porque es todo lo que tengo y bien porque aún con todo lo malo que tiene hay una parte que me sigue gustando. Ella, en concreto.

Pero por otra parte, su manera de actuar, de hablar, de hacerme sentir, es un aliciente a que me “libere”. A que me vaya y no vuelva nunca más. A que realmente desaparezca y la vida nos lleve a ambos por caminos distintos.

Soy una persona bastante egoísta, y lo admito. También soy un maniático, un hipocondríaco, un agorero, un loco. Soy realmente un grano en el culo para los que no me quieren, pero a veces aún más para los que sí. Ella lo vio, y se dio cuenta. Por eso sé que la culpa es mía, y por eso tras casi un año nunca se ha planteado desandar lo andado. Y lo entiendo, en cierta manera.

Sé que actué mal, y que de haber tenido un poco más de cabeza podría haber hecho que todo siguiera bien, pero una vez más fallé.

Así que haciendo balance, ¿Valió la pena? Sin dudarlo. Cada momento que pasamos en cualquier sitio, cada palabra que cruzamos y cada beso que nos dimos. Todo mereció la pena, y que me den la oportunidad de repetirlo. Pero no. No habrá otra oportunidad, ahora sólo queda avanzar y mejorar. Aprender de lo ocurrido e intentar que esos errores no se repitan.

Y como por ahora no nos han quitado esa capacidad, seguiré queriéndola hasta el final, hasta que se acabe todo. Hasta que se acabe lo que que se daba.